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Tu bebé te escucha

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Tu recién nacido no te lo ha dicho, pero ha estado escuchándote. Ya antes de nacer oía el latido constante de tu corazón y el paso de tu sangre mientras fluía por tu cuerpo.

Él reconoce tu voz, la conoce de memoria. Su sonido lo reconforta. Los bebés llegan programados para prestar atención a las voces humanas porque serán las personas quienes cuidarán de ellos. Los alegra oír una voz que les da la bienvenida.

 Fuerte y claro
 Llantos y arrullos
 Balbuceos y palabras
 Música y Mozart

Fuerte y claro

Si bien la audición del bebé ha estado funcionando correctamente durante los últimos tres meses de embarazo, cuando nace está un poco sordo. Esto se debe al líquido amniótico que le queda en el oído medio, el cual tardará varios días en absorberse.

Cuando está en tus brazos, el latido rítmico de tu corazón lo tranquiliza. Y cuando hablas, él mueve sus ojitos hacia el sonido de tu voz. Los bebés prefieren los sonidos de la voz humana a otros sonidos y reaccionan más ante las voces femeninas, en general más agudas, que a las masculinas, que suelen ser más graves. Los investigadores sostienen que esto se debe, en parte, a que durante su experiencia prenatal escuchan principalmente a su mami. Pero no te preocupes, papi. Sólo háblale a tu bebé y él pronto reconocerá tus tonos más graves.

La frecuencia de audio de un recién nacido es aproximadamente 40 a 50 decibeles más alta que la de los adultos. Esto significa que los bebés no pueden oír los sonidos suaves que los rodean. Pero sí oyen los altos, y en respuesta a ellos puede que se sobresalten, pestañeen, lloren, detengan su respiración e incluso hagan pausas durante su alimentación.

A todos los niños les atrae el sonido de la música, y los calma. Ellos responden emocionalmente, tal como lo hacen los adultos. Está comprobado que las canciones de cuna que le cantabas a tu bebé antes de nacer, o que le cantabas a su hermano o hermana, ahora le resultan familiares y lo calman.

Llantos y arrullos

El primer lenguaje de tu bebé no contiene palabras. Él se comunica mediante su llanto. Si estás amamantando, su llanto puede significar que no quiere que lo alimentes más. Pronto podrás diferenciar sus llantos: uno es por hambre, otro por incomodidad o dolor... Él sabe que tú lo oyes porque tú le respondes, ya sea cambiándolo o alimentándolo, y esto lo tranquiliza. Mediante tu respuesta, él aprende que su comunicación es importante, y esto lo hace un bebé feliz.

A las 4 semanas, tu bebé da otro paso hacia la conversación. Él emitirá soniditos y tú le contestarás imitándolos. Durante este tiempo, tu bebé también comienza a reaccionar ante una mayor variedad de sonidos. Todavía se asombra cuando algo se rompe y las canciones de cuna lo siguen tranquilizando, pero también comienza a percibir los sonidos de rango medio, es decir, los ni muy bajos, ni muy altos.

Entre las cuatro y las seis semanas, tu bebé comienza a coordinar dos de sus sentidos: la visión y la audición. Empieza a relacionar el sonido de tu voz con la imagen de tu cara que le habla. Probablemente has notado que sonríe ni bien escucha tu voz cuando se acerca. Y si lo observas, también notarás que sonríe cuando le hablas. En unas cuantas semanas más, sonreirá al ver tu cara, incluso aunque no emitas sonidos. Tal es el poder de tu voz: él la conoce y reacciona aún antes de escucharla.

Balbuceos y palabras

Tu bebé ha nacido con oído para el ritmo. El ritmo de las palabras de los adultos pone su cuerpecito en movimiento. También es sensible a la melodía y a la entonación. A los 3 meses comenzará a escuchar sonidos agudos, que antes no distinguía. Esto le ayudará a diferenciar tu voz de los sonidos de fondo, especialmente cuando le hables con esa voz alta y melodiosa que las mamás (y los papás, y amigos, e incluso los niños) usan instintivamente hacia los bebés. No te avergüences. Este tipo de conversación, a veces llamado "al estilo mamá" hace que te escuche mejor y le ayuda a discernir las sílabas.

Los bebés tienen la habilidad de captar las diferentes sílabas - y de escuchar incluso las unidades del habla más pequeñas, llamadas fonemas - lo cual los hace realmente internacionales. Los recién nacidos no sólo están preparados para el lenguaje, sino que pueden detectar muchos más sonidos del habla que un adulto. Así que antes de que tu bebé emita una palabra, él ya habrá estado balbuceando fonemas del japonés, por ejemplo, del sueco o del urdu.

Esta habilidad tan notable se pierde al final del primer año de vida. Su pérdida se debe a que el bebé se familiariza cada vez más con su lenguaje materno, porque es lo que más oye. Oírlo le ayudará a dominarlo. Ésta es la meta principal de un bebé: la comunicación con mami y el mundo entero.

Oír es clave para la comunicación, por ello es muy importante que un profesional revise la audición de tu recién nacido. Afortunadamente, solo unos pocos bebés nacen sin poder oír. Aquellos bebés con mayores riesgos de problemas de audición (por ejemplo: aquellos cuyos padres son sordos y los nacidos antes de tiempo o con mayores complicaciones) deberían ser atendidos profesionalmente antes de los tres meses de edad.)

Música y Mozart

¿Has escuchado a Mozart? Haz que tu bebé escuche su música y será excelente en matemáticas... Bueno... no exactamente, pero para un estudio muy interesante se hizo que niños de 3 a 4 años escucharan la música de Mozart, y durante seis meses o más, a algunos de ellos también se les enseñó a tocar el piano. Al principio y al final del estudio se midieron las capacidades espaciotemporales de los niños, las cuales están relacionadas con las habilidades matemáticas. Resultó que sólo aquellos niños a quienes se les había enseñado a utilizar el teclado demostraron una mejora.

Sin embargo, nadie sabe si estos hallazgos son aplicables a los bebés.

Lo que sí se sabe, es que la música afecta tu humor y el de tu bebé. Una melodía suave lo calma y lo ayudará a dormirse. Una canción más alegre y rápida te animará a bailar con tu bebé en tus brazos, y ambos se divertirán mucho.

Como tu bebé nació con el oído bien desarrollado, es capaz de apreciar los sonidos de la música más complejos. Los bebés prefieren la música clásica debido a que sus ritmos y patrones de sonido se asemejan más a la melodía de la voz humana, que otros tipos de música. Nadie puede saber si la música lo convertirá en un científico del espacio. Pero sí lo pondrá contento.

Hay algo más que alegra a tu bebé: que le hables. Y eso también es bueno para él. Le encanta oír tu voz y aprende sobre el lenguaje con cada palabra que dices. Ustedes dos tienen cosas importantes que decirse. Siempre las tendrán.





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    erikamama01
    (copiapo, CHILE)
    Actualizado    2011-03-19 15:18:13.0
    que interesante...
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